TRABAJO SOCIAL I
Ficha de Cátedra.
Tema: El Modelo Tecnocrático Normativo.

EL DESARROLLISMO EN EL TRABAJO SOCIAL

Uno de los pilares fundamentales del ORDEN MODERNO es el disciplinamiento. Este disciplinamiento aparecería como la organización racional de la cotidianeidad social. Los conceptos de disciplinamiento y racionalidad estarán íntimamente relacionados en la empresa histórica que es la modernidad.
Según Huergo "el proceso de disciplinamiento moderno es un complejo que posee varias etapas":


Las prácticas sociales producto de la modernidad tendrán un hilo en común. La transformación de las fuerzas irracionales, traduciéndose el interés emancipatorio y transformador de las fuerzas irracionales en actitudes de dominación
El Estado Moderno necesitará de estas prácticas sociales para disciplinar, y el lugar de ellas se ubicará en el disciplinamiento del diferente. Habrá así, un marcado interés de las prácticas sociales racionales "en mutar el ethos popular" considerado como irracional.

El desarrollismo y su contexto histórico.
Si nos ubicamos a mediados de los '50 y principios del '60 nos encontramos en una época convulsionada, con una "acumulación de elementos contestatarios y rebeldes". Por un lado sacuden el escenario internacional las guerras de liberación nacional en el tercer mundo (Argelia) y la revolución cubana, que marcará a fuego sobre todo a la juventud latinoamericana. Por otra parte el mundo estará conmocionado por los conflictos juveniles y estudiantiles, como así también por la lucha por los derechos de determinados sectores de la sociedad como las minorías raciales y la mujer. Pero si nos ubicamos desde la mirada geopolítica internacional EE.UU. necesitará ampliar su poder sobre América Latina fortalecido por su triunfo en la Segunda Guerra Mundial.
Si bien las pretensiones imperialistas norteamericanas hacia América Latina tenía antecedentes importantes sobre todo el América Central (Puerto Rico, Nicaragua, Panamá etc...) A partir de 1945 esta estrategia toma forma con la creación de el T.I.A.R. (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) y en 1948 con la O.E.A. (Organización de Estados Americanos). Estos serán organismos que intentarán por medio de reformas estructurales asegurar el desarrollo y la acumulación del capital invertido.

En la década del ´60, y producto de transformaciones sociales como las guerras de liberación en Africa, la revolución Cubana, la aparición de la juventud como actor fundamental en el campo político y social, importantes movimientos teóricos en el campo de las ciencias sociales, etc... se comienza a diseñar un estilo de disciplinamiento mas tolerable que denominaremos re-disciplinamiento. Esta estrategia estará orientada a corregir un desvío o distorsión de la armonía social que será la marginalidad.

En este contexto, y especialmente en nuestros países latinoamericanos la respuesta predominante ante la crisis de disciplinamiento ha sido el desarrollismo. Esta estrategia política será planteada desde los centros del poder económico internacional y asumida por los Organismos Internacionales y Gobiernos de los países latinoamericanos.

Para nuestros pueblos esto significo nuevamente la postergación de las identidades incluso en aquellas respuestas desarrollistas de tinte progresista "El proceso no se pone en marcha si no existe una comunidad motivada y capacitada para el desarrollo... es necesario que previa o simultáneamente se produzcan transformaciones en la mente y la sensibilidad del hombre y la comunidad". Así entendido el desarrollo debe mutar el ethos popular y sus técnicas intentarán hacer mas tolerable el disciplinamiento.

La llamada "Alianza para el Progreso" será constituida como herramienta política a partir de una reunión de Cancilleres de América en Punta de Este donde el Canciller cubano Ernesto "Che"Guevara rechazó de plano la Alianza por considerarlo una herramienta de EE.UU. para su dominación sobre América Latina. Esta estrategia estará acompañada política y técnicamente entonces, por los organismos internacionales como la O.N.U. y la O.E.A. que difundirán por doquier la ideología desarrollista.

Puede decirse entonces que hay en este contexto una avanzada de la política norteamericana sobre América latina, vía políticas sociales, que influyó fuertemente en las ciencias sociales que le darán el sustento teórico desde las concepciones funcionalistas. Se esperará un desarrollo autosostenido cuyos obstáculo serán las estructuras arcaicas, la inercia y la resistencia al cambio de los sectores tradicionales.

El Desarrollismo y el Trabajo Social.
La idea de desarrollo puesta en práctica desde las políticas sociales de nivel estatal se va a relacionar con tratar de lograr las 'condiciones previas' a un progreso y modernización que no tardará en llegar. Esta intervención tendrá características comunitarias y se centrará en el llamado polo de marginalidad de las consecuencias de un crecimiento dual de la sociedad. Lo rural y lo urbano-marginal serán los escenarios privilegiados por la mirada de los nuevos métodos modernos desarrollistas, mas tecnificados, con mas sustento teórico, con mayores grados de planificación y con un estilo de gerenciamiento programático.

La historia de este discurso acerca de la intervención en comunidad la podemos encontrar en lo que Bonfigllio llama las corrientes integracionista y modernizadora de trabajos en la comunidad. La primera de estas experiencias (integracionista) se dará durante el período de descolonización en las colonias británicas de Asia y Africa, y será conducida como estrategia por la Oficina Británica como forma de que halla una redefinición en los lazos coloniales con los territorios. Así se implementaran trabajos comunitarios en las áreas de alfabetización, capacitación laboral, etc...con una fuerte idea de desarrollo social.
La segunda de ellas (modernizadora) estará centrada en la cuestión social norteamericana de principios de siglo y tendrá como escenario comunitario privilegiado las barriadas de inmigrantes. Esta experiencia se organizara a través de un sistema de consejos locales lo que tendrá una marcada tendencia hacia lo organizacional. El desarrollismo tomará ambas experiencias constituyendo para el trabajo social un marco, un encuadre apropiado para constituir su método de "organización y desarrollo de la comunidad".

La intervención en el campo de lo social entonces, va a estar atravesada por dos ejes fundamentales, la participación y el desarrollo; conceptos estos que aparecerán permanentemente en los discursos y documentos desarrollistas de la época. Esta intervención se caracterizará por ser portadora de un sentido hacia el logro del consenso y la armonía social tal como postulaban las teorías funcionalistas. En esta intervención uno de los elementos que aparecen como importantes es la detección de líderes de la comunidad quienes serán fundamentales para la "motivación" de las poblaciones entendidas como atrasadas. Para ello estos líderes serán quienes internalicen mas rápidamente los valores de la modernidad.

En las políticas sociales de corte desarrollista, la intervención en lo social estará marcada centralmente por una pedagogía que se supondrá que en la ignorancia está la causa de la pobreza que por otra parte será considerada como generadora de sociopatías. Así entendida la intervención del trabajo social direccionará sus prácticas hacia el logro, por parte de las poblaciones, de "una actitud abierta al cambio y al modernismo"; esta actuará sobre lo que se considerarán pautas tradicionales y obstáculos para el desarrollo.

Una de las características mas importantes del desarrollismo pasa por privilegiar lo técnico, lo racional y lo moderno, frente a un ethos popular caracterizado como atrasado e irracional, lo que llevará rapidamente a la idea de peligrosidad. La palabra del técnico va a ser la clave de la puesta en marcha de planes y programas; detectando necesidades y líderes. "El trabajador social desempeña un papel muy importante en la determinación de quienes tienen derecho a percibir beneficios, en la formulación de normas de asistencia, en la prestación de servicios que guarden relación con el trabajo por casos individuales, y en los programas de rehabilitación tendientes a lograr que el individuo se mantenga por sus propios recursos".
Si antes había una población igualada conceptualmente en derechos (Modelo de Asistencia Legitimada) esta nueva etapa del desarrollo del Estado Social en la Argentina se caracterizará por la generación de las diferencias donde anteriormente se encontraban iguales; esto llevará necesariamente a prácticas sobrevaluadas en cuanto a la acción profesional ya que el técnico define necesidades, problemas y soluciones. Esto llevará a considerar al sujeto de las prácticas como un sujeto pasivo, que ya no va ser portador de un déficit moral como en el Modelo Liberal Positivista, sino que se entenderá como portador de problemas sociales estructurales, propios de las comunidades atrazadas.

Estas prácticas se conocerán como el desarrollo de la comunidad y su acción en torno a la modificación de las pautas culturales de las poblaciones, no solo se desarrollará en el ámbito público, sino también que penetrará en el terreno de lo privado. Par el desarrollismo la familia será entendida como una unidad económica necesaria como vehículo de la transmisión de la cultura. Esto llevará a considerar a la familia tradicional como arcaica y atrasada, proponiendo una suerte de modernización en el seno familiar centrada en la reducción de los miembros, la horizontalidad de las relaciones, y la necesidad de desarrollar las funciones afectivas y de socialización primaria.

Para el Desarrollo de la Comunidad hay una incapacidad de la gente, de solucionar los problemas si no reciben una preparación adecuada. El desarrollo de la comunidad encuadrará sus prácticas en un sentido formador, aleccionador , proponiendo un nuevo disciplinamiento, en un contexto socio histórico en que los pueblos del Tercer Mundo y fundamentalmente en América Latina mostraban su indisciplina oponiéndose a la dependencia y la explotación.

La Unión Panamericana y la O.N.U.
Estos organismos internacionales serán fundamentales para la difusión y puesta en marcha de los programas de desarrollo de la comunidad. Estos organismos se constituirán en usinas generadoras de planes y expertos desarrollistas y tendrán una importante influencia sobre los nuevos trabajadores sociales. Es a través de estas organizaciones y expertos que se intentará orientar la formación de los futuros trabajadores sociales hacia la Psicología, la Sociología , la Antropología, como una forma de formar técnicos para el desarrollo de excelencia. En este proceso es que aparecen algunos autores del trabajo social (tanto Latinoamericanos como Norteamericanos) vinculados a los organismos que marcarán rumbos en la profesión: Virginia Paraíso (CEPAL) Caroline Ware (ONU) y Ezequiel Ander Egg (OEA).

Este desarrollo en la disciplina llevará rapidamente a una excesiva preocupación por lo técnico-metodológico, y a una crítica hacia el servicio social tradicional, que quedará expresada con la misión hacia fines de la década del '50 de las Naciones Unidas a cargo de Maigadan de Ugarte y que tendrá como objetivo la revisión de los planes de estudio de las carreras de Servicio Social. Este Asesoramiento Técnico para la formación de los cuadros desarrollistas del trabajo social devendrá en la creación del Instituto de Servicio Social dependiente del Ministerio de Acción Social y Salud Pública de la Nación, con una orientación más interdisciplinaria y marcada por la mirada desarrollista a los problemas sociales, esta orientación se mantendrá hasta el año 1963, diluyéndose posteriormente hasta el cierre del Instituto en 1969.

Es así como podemos identificar a partir de los años '60 dos líneas internas en el colectivo profesional: por un lado lo que se identificará con los sectores mas tradicionales de la profesión caracterizada por sus posiciones anticomunistas y católicas; y por otro lado una línea desarrollista que poco a poco entrará a revisar los postulado y supuestos de sus marcos conceptuales transformando poco a poco sus posiciones hacia una mirada critica hacia la historia de la disciplina trabajo social, incorporando la dimensión política del trabajo social y produciendo una experiencia que aportará a la aparición de un movimiento critico en el trabajo social Latinoamericano que se conocerá como el movimiento de la Reconceptualización.

La crisis del desarrollismo
Hacia fines de los años '60 la estrategia desarrollista comienza a ser cuestionado desde las ciencias sociales. Puede decirse que si el movimiento de la Reconceptualización aparece como una mirada crítica a la historia del trabajo social y a sus marcos conceptuales, en todas las disciplinas del campo de lo social aparecen revisiones y cuestionamientos acerca del lugar social de las mismas. En el trabajo social donde aparece con claridad la crítica a los presupuestos teóricos del desarrollismo y mas centralmente a la técnica de desarrollo de la comunidad.

Pero es desde la sociología y la economía desde donde se realiza la crítica mas estructural a este paradigma, construyéndose una marco conceptual que pueda explicar desde un ángulo diametralmente opuesto las relaciones entre los países centrales con el tercer mundo; este enfoque se conocerá como la teoría de la dependencia cuyos exponentes mas importantes son Samir Amin, Gunder Frank, Fernando H. Cardoso, Sunkel y Tehotonio dos Santos. Puede decirse que básicamente que los planteos acerca del análisis de la dependencia pueden ser agrupados en cuatro grupos:


Claudio Daniel Ríos. Abril de 1997.

BIBLIOGRAFIA.