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Homenaje

Por Roberto Baschetti

Buenos Aires, marzo de 2001

Queridos Compañeros y Amigos.
Por la presente deseo con este escrito que les acompaño, efectuar un homenaje a todos los compañeros que fueron exiliados, detenidos, torturados, secuestrados, desaparecidos ó asesinados por la última dictadura militar-oligárquica-financiera que asoló nuestro país hace 25 años. Si lo creen representativo, reprodúzcanlo, háganselo llegar a vuestros conocidos y amigos. L.O.M.J.E. Gracias. .

"Que cada peronista haga su Unidad Básica, que se llenen fichas sobre una caja de cartón, o una lata de kerosene, no importa cómo, lo importante es que se llenen y que se acepten".
Mensaje al Pueblo Argentino. Perón. Octubre de 1971.

La UNIDAD BASICA era el tallercito del fondo que ya no se usa, la pieza del conventillo que está deshabitada, la casita que nos prestó Don Chicho o el inmueble que alquila la viuda a un precio más que razonable "porque, vió, es lo único que me dejó mi marido, y a los muchachos que vienen los conozco desde que eran pibes y son muy ´gauchitos´, porque siempre ayudan a la gente del barrio..."

Cuando yo digo esas mágicas dos palabras: UNIDAD BASICA, hablo de solidaridad, de lucha, de entrega por un ideal, de causa común, de futuro soñado, de grandeza, de organización popular, de resistencia a la opresión, de aguante contra el milico prepotente de turno, de dispensario, de salita de primeros auxilios; del depósito obligado de bombos y redoblantes, "miguelitos" y aerosoles; de primeras lecturas para los que hasta hace poquito eran semianalfabetos y también de primeras lecturas para el militante que se forma. Los domingos por la tarde películas para los pibes, pero antes, los sábados por la noche, peñas musicales y choriceadas para juntar al barrio y tener más cerquita a esa piba de la vuelta que me gusta tanto....

En ese hermoso lugar, los vecinos, organizados por mi tío que seguía con "captura recomendada" porque el muy cabeza dura seguía siendo peronista (como tantos millones de semejantes), se reunían alrededor del flamante grabador "Geloso" prestado de apuro para escuchar la cinta que mandaba el General con las últimas instrucciones y quince años más tarde nos reuníamos nosotros, en el mismo lugar, para ver al "Viejo" en la película de Solanas, Getino y Vallejo, explicando sabiamente que era la Revolución Justicialista y porqué estabamos viviendo "La Hora de los Pueblos".

La UNIDAD BASICA siempre estuvo: en legalidad, en semi legalidad o clandestina. Contaba César Marcos -uno de los primeros en organizar la Resistencia Peronista luego del golpe sangriento del ´55- que los peronistas más decididos, los más resueltos a la acción, para volver a organizarse recorrían los barrios de Capital y Gran Buenos Aires y allí se sentían como pez en el agua.
No era para menos, "...siempre había una cocina amiga donde tomar unos mates y un sitio seguro donde poder guardarse si era necesario. ¡Las cocinas que habremos conocido! En esos años, el que más o el que menos, los trabajadores ya tenían su casita y su cocina hospitalaria, abrigada en invierno y fresca en verano. Cocinas alegres, limpitas, con su heladera en un rincón, la mesa con el hule, las sillas acogedoras. Y el mate ó una cervecita helada y, a veces en ese entonces, claro, la carne para el asadito en el fondo. No sé hacer poemas, pero sugiero ese pequeño homenaje que todavía no se ha rendido a las cocinas humildes de nuestras barriadas, que fueron verdaderos fortines del Movimiento Peronista. Allí se realizaban las reuniones con los compañeros barriales, se distribuía la propaganda, se establecían enlaces, se programaban las pintadas, se planeaba la acción. Allí nos reuníamos, en el ámbito mimético de las cocinas, donde todos son iguales y se confunden, donde nadie llama la atención, como en un gran familia".

Las UNIDADES BASICAS, hoy casi en desuso para el fin que fueron creadas, se mantienen dispersas, escondidas en los barrios, como queriendo resistir el autodecretado fin de las ideologías que se propaló desde los centros de poder, allá en el Norte. Algunas reúnen jubilados que organizan sus actividades, otras sirven como bocas de expendio para la distribución de compras comunitarias y muchísimas otras están cerradas, por ahora, solamente por ahora...

Pero volverán a cumplir el cometido para el que fueron creadas, se llamen como se llamen en el futuro, volverán, PORQUE EL PUEBLO SIEMPRE VUELVE.

Roberto Baschetti / Marzo de 2001