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Nieva sobre el Parque Centenario

Por César Sandoval
Especial para Margen

Miles de voces y manos vivamos a la Tierra del Fuego, luego que se anunciara que también se había plegado al gran cacerolazo nacional; hace unas semanas, en el mismo foro del pueblo, una vocera de Renacer contó de la luchas, conquistas y peligros que enfrentaba la empresa fueguina; desde hace un tiempo están circulando las advertencias acerca de la instalación y del cercado en el Lago Khami mientras otros testimonios anuncian de su utilidad y valor. la Asamblea Inter-barrial de Parque Centenario une así dos geografías y sociedades tan distantes como cercanas, y así también este movimiento, y a pesar de sus dificultades y riesgos, ha logrado una conquista evidente: la conmoción y la "unicidad" del Espacio, y en varios sentidos: en el antedicho, en las sociedades y sus geografías, sus problemas, luchas, retrocesos y conquistas; y en la desaparición de los espacios diferenciados preexistentes : entre las corporaciones políticas, económicas, ideológicas, comunicacionales, y nosotros, como pueblo.

La conquista de este nuevo Espacio no tiene vuelta atrás : ya sabemos y los representantes de esas corporaciones ya saben que sabemos, por más que también sepamos, desde ambos lados, que sólo con eso no basta. Pero al fin estamos todos parados en el mismo territorio, ¿es que acaso estábamos parados sobre distintos suelos?

Y, sí: existía uno, el nuestro, y otro, escalonado, desde el cual esos representantes nos contaban y nos siguen contando de lo distinto que se ven las cosas desde esas alturas, y del porqué estan obligados a ir torciendo los mandatos que les hemos otorgado, de las causas de los aumentos de tarifas y precios, de las razones de tal o cual violencia o posición, o de las causas "profundas" de la desigualdad y de las distribución de la riqueza Y así, y otra vez, la delgada línea que separa y une el Espacio Público del Privado es donde se libra uno de los encuentros claves de este momento.

(La otra noche una Asamblea Barrial se juntó a otra y a otra y así fueron caminando por calles transversales, pequeñas, por las cuales nunca había pasado una marcha, y los vecinos salían a la calle y charlaban con los que andaban, y se iban sumando unos y otros miraban sorprendidos, y se terminó en una plaza, y volvieron los diálogos, los acuerdos, las propuestas y por supuesto las diferencias que son la principal cualidad de la reunión y del encuentro entre personas.)

Por supuesto, desde distintas perspectivas se critica o se ironiza, tanto por las razones individualistas por las cuales muchos de los participantes estamos movilizados como por nuestra histórica indiferencia ante el sufrimiento de los "otros", o también se arriesga que una vez solucionados las trabas impuestas, volveremos a ser lo que éramos, lo que siempre fuimos. es cierto, es posible, qué duda cabe, mas esto está sucediendo ahora : miles y miles que hasta hace poco no teníamos más objetivo que nuestros intereses bien protegidos, que veíamos a quienes nos cerraban los caminos como a bárbaros, o que nuestros horizontes pendulaban entre una pantalla, un como si, y esa apariencia, hoy, hoy mismo, compartimos marchas con desocupados, con piqueteros, nos hemos preguntado qué país queremos, qué hacemos por nuestros hijos. estamos, al fin, en movimiento.

Y este paso también es irreversible. Más aún, por mas que muchos volvamos a nuestros cotos privados y a pensar desde allí la realidad, ya hemos sentido y compartido demasiado como para olvidar.

Así, el encuentro entre el Espacio Público - del Pueblo, y el Privado - del yo como Pueblo.

Falta entonces la otra gran variable: el Tiempo.

Hay quienes, sin querer o con otras intenciones, copiando la sempiterna "urgencia de la coyuntura" proponemos desembarazarnos del Tiempo, de lograr acciones inmediatas que significan acuerdos inmediatos a pesar de la diversidad, heterogeneidad y distintas experiencias de vida política. Y no nos falta parte de la razón.

Hay otros que consideramos al Tiempo como clave para llegar a propuestas y posiciones que, justamente, puedan sostenerse y ser compartidas en "el Tiempo".

Y tampoco nos falta parte de razón.
Tal vez haya que lograr lo mismo que se logró con el Espacio : tomarlo, establecernos en la misma línea, en esa frontera entre el Tiempo Público - del Pueblo, y el Privado - yo como Pueblo, y dirimir allí otro encuentro clave : y luego sí, cuando Espacio y Tiempo - nuestro espacio y tiempo - confluyan conmocionados y unidos, estaremos a punto para dar y crear el paso necesario y vital, acá, en la Puna, y en los bosques de lengas fueguinos.