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La defensora del miedo

Por Alberto Morlachetti
albmor@pelotadetrapo.org.ar

El amor se encuentra a la intemperie. Y se derrama por las calles vacias, mientras un funcionario público pone su intencion blanco sobre negro: educar corresponde a la utopia, y que la domesticacion y el sufrimiento son el destino del hombre.

El diario Clarin del 14 de febrero de este año informa que una defensora oficial de La Plata utilizó un argumento lamentable para pedir que una mujer acusada de atar a un niño de 8 años a un palo y golpearlo sistemáticamente por más de dos años, no termine acusada por el delito de "reducción a la servidumbre". María Esther Vigorelli (30), quien se desempeña como adjunta de la Defensoría Nº 6 de los Tribunales platenses, consideró que "dolor y miedo son recursos que aparecen como naturales en la función educativa". Y además, sostuvo que por esa razón, "el castigo que puede imponerse no constituye una expresión de falta de amor, sino todo lo contrario".

El miedo y el dolor fundan un vinculo que tiene que ver con el sometimiento y con la esclavitud y esta destinado a conformar seres des-humanizados. Un rebaño de humanos que no lo son. Una invocación al Leviatan para que devore al hombre que podemos ser.

La tarea del educador es seducir para la vida. La infancia como el tiempo exacto para sembrar democracia, solidaridad, justicia, amor, equidad, abrazo.

Sin un vinculo basado en el amor, y un profundo afecto entre niños y educadores no hay enseñanza. Sin ternura no hay pedagogía. No hay Condición Humana.