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Cuando pedir perdón es una muestra de miseria moral

Por Alfredo Juan Manuel Carballeda
Especial para Margen

El 17 de Enero de 1961, Patrice Lumumba fue asesinado, torturado antes de morir y luego de manera siniestra, su cuerpo fue disuelto en ácido sulfúrico.
Continuando, tal vez, con la obsesión morbosa de apropiarse o hacer desaparecer el cuerpo del enemigo político, quizás creyendo al estilo de los rituales paganos que sus ideas quedarán en el olvido o se perderán con el en la disgregación de sus huesos y su carne así se descargó sobre un cuerpo el odio político de su enemigo.

Tiempo después ocurrió casi lo mismo con el cadáver del Che Guevara, y ya antes, en 1955, el Gobierno surgido del Golpe de Estado que derrocó al presidente Juan Domingo Perón hizo desaparecer por más de 18 años el cadáver de Eva Perón, el cual apareció mutilado, maltratado, como si alguien hubiese querido descargar vaya a saber qué iras contra Evita.

En Argentina contamos con 30.000 desaparecidos que fueron producto de una Junta de Gobierno que llegó al Poder instigada y apoyada por los EEUU y una incontable serie de intereses financieros internacionales que llevaron a nuestro país al sitio desesperado que hoy ocupa.
Todo esto dentro de una cadena de golpes de estado que abarcó a toda la región.
Treinta mil cuerpos mutilados, escondidos, encubiertos que para que las ideas desaparezcan. Ideas que dentro de la profunda crisis que vivimos reaparecen con la fuerza y la sabiduría de la oportunidad de hacerse presentes en el momento justo.

¿Se hablará algún día de responsabilidad moral o política de los EE UU en esos hechos en algún momento?
En Bélgica parece que es un estilo, pero sólo en la faz."moral" del problema o del acontecimiento.
Así en Febrero de este año, el gobierno belga pidió perdón a la familia de Lumumba y al pueblo del Congo por las atrocidades que los funcionarios de su gobierno y del de EEUU cometieron.

A pesar del pedido de "perdón" una comisión de trabajo especializada en el tema del Parlamento Belga no reconoce la responsabilidad política, pero sí la responsabilidad moral de ese país en el crimen, haciendo una miserable pirueta dialéctica.
Vale la pena recordar que el asesinato de Lumumba implica también la instigación de los Estados Unidos, país no acostumbrado siquiera a pedir perdón.

Lumumba fue el primer jefe de gobierno del Congo Independiente y luego de ser acusado de conformar una cuña soviética en la zona, EEUU y Bélgica reaccionaron en forma violenta a pesar que Lumumba renegó de una supuesta alianza con la ex URSS, "presentada en aquellos años como una encarnación del demonio".

¿Cuál es la disparidad entre responsabilidad política y moral? , tal vez en la perspectiva de la monarquía belga , exista una gran diferencia que seguramente alguien, algún experto, explicará, haciendo caer las responsabilidades seguramente en las espaldas del pobre Maquiavelo.

¿Alguna vez se pedirá perdón por los miles de niños que mueren de hambre por día gracias a un mundo sumergido en una obscena economía de mercado? o, ¿se pedirá perdón los incontables sueños truncados, los artistas perdidos, los escritores que nunca aprendieron a leer y escribir, los científicos que no terminaron la escuela primaria?, es decir: ¿pedirán perdón por exterminar el futuro de dos tercios de la población mundial?

Y si lo piden, será un perdón de carácter "moral" , "material" o "político".
¿Habrá resarcimiento?, como en el caso del Congo hoy, con un fondo "especial" para prevenir conflictos en la "zona ".
A pesar de que Africa se convirtió en conflictiva desde la llegada de los colonizadores y los traficantes de esclavos que llevaban el "progreso".

Esos "fondos especiales de ayuda" ¿serán agregados a las deudas externas? o, ¿ se utilizarán para comprar armas a fábricas belgas en nombre de la paz?

En síntesis, a veces el acto de "pedir perdón" en este mundo tan inverosímil puede también ser sinónimo de miseria o perversión.