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Sobre nacionalización de la banca

Por Arturo Jauretche
Extractos de una nota de Arturo Jauretche publicada en Santo y Seña, el 9 de febrero de 1960.

(...) voy a entrar en un tema que es fundamental para la ejecución de una política nacional: la nacionalización de la banca. Impedirla ha sido uno de los objetivos fundamentales del acceso al poder de los vendepatrias. No sólo se han derogado las disposiciones que tendían a hacerla efectiva, sino que se siguen creando las condiciones destructivas.

Y uno de los medios más eficaces es desprestigiar los instrumentos bancarios del Estado. Estamos ahora en una campaña de desprestigio de los mismos, igual a la que se hizo enseguida de 1955. Es que el que maneja el crédito y lo orienta, maneja a la economía del país con mucha más eficacia que el gobierno, con todos sus instrumentos (...).
El que maneja el crédito maneja más la moneda que el que la emite.
El que maneja el crédito maneja más el comercio de exportación e importación que el que compra y el que vende. El que maneja el crédito estimula determinadas formas de producción y debilita otras; el que maneja el crédito establece qué es lo que se ha de producir y qué es lo que no; determina lo que puede y lo que no puede llegar al mercado con facilidades de venta y maneja por consecuencia el consumo.
El que maneja el crédito crea moneda de pago y poder adquisitivo.
El que maneja el crédito decide qué se produce en el país y qué no se produce, quién lo produce, cómo lo produce, cómo lo vende y cómo lo acapara; adónde lo exporta y en qué condiciones: determina las condiciones de la plaza, incide en la bolsa, todo, en una palabra.

El secreto de la prosperidad o la decadencia, del desarrollo o del atraso, está en gran manera en los bancos. Las disposiciones jurídicas, las leyes de promoción, la organización de los negocios, no son más que la anatomía de la sociedad económica (...). Pero el dinero es la fisiología de una sociedad comercialista. Es la sangre que circula dentro de ella, y el precio del dinero, su abundancia o escasez, está determinado por el sistema bancario.

LOS BANCOS DAN DINERO
El dinero de los Bancos no es de los Bancos. Es de la sociedad toda que allí lo deposita, y de allí sale multiplicado en forma de préstamos. Los Bancos crean dinero a través del crédito, porque los depósitos convertidos en crédito se multiplican varias veces; así la abundancia o escasez de dinero contante y sonante en circulación, por su imagen repetida varias veces en el múltiple espejo del crédito bancario. Así, crear moneda es una función del Estado, que éste debe vigilar cuidadosamente para adecuarlo a las necesidades del mercado, sin que falte porque entonces caemos en la tiranía del dinero, y sin que sobre que es lo que llaman inflación.

LOS CIPAYOS Y LA BANCA PRIVADA
Destruir la nacionalización de la banca fue y es un objeto fundamental de los cipayos: retornar al sistema anterior a la misma. Los Bancos al margen del Estado.

Pero los propietarios de los bancos privados no son los depositantes, sino un grupo de financieros que controla su capital accionario, recoge los ahorros de los depositantes y los dirige hacia fines que interesen a ese grupo financiero; así cuando ese grupo financiero está ligado con determinadas industrias, al desarrollo de esas industrias dirige la banca, teniendo en cuenta, no el tipo de desarrollo industrial que interesa al país, sino el que le interesa a su grupo.

Cuando el banco es extranjero o está ligado a los intereses de la exportación o de la importación, dirigirá su política a beneficiar a exportadores e importadores, en una economía que ya ha sido puesta a disposición del interés comprador y vendedor extranjero.

Esto es elemental, pero se objeta que el banco privado está mejor manejado y hace mejores inversiones. Lo de mejores inversiones es un concepto también relativo, porque un negocio puede ser muy bueno para el negociante e inconveniente para la colectividad.
También se dice que los fondos son mejor manejados. Pero en la corta experiencia que llevamos desde 1955, varios bancos provados han puesto en evidencia que su ética está muy por debajo que la de los bancos oficiales que se intenta desacreditar. También se dice que en el caso hipotético, si los bancos son oficiales, el que paga las consecuencias es el país, pero en lo que va del siglo el país sólo ha pagado las consecuencias de los malos negocios de la banca privada, como en el caso del Instituto Movilizador de la Década Infame, en que los pasivos incobrables de la banca privada fueron transferidos a la colectividad, que se hizo cargo de s! us malos negocios y se sus entronques con la oligarquía y los intereses financieros.

Además, una banca nacionalizada está en condiciones de controlar una crisis, graduando sus reclamos, administrando sus recursos, según las condiciones de solvencia de una plaza y nunca provocará deliberadamente un "crack"; con una dirección única concentrará todos sus esfuerzos en evitarla.
Una banca privada puede provocar una crisis deliberadamente, con que varios de los bancos se pongan de acuerdo, o puede hacerlo dejándose arrastrar por el pánico y por el sálvese quien pueda (...).