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¿Qué es eso del “populismo”?

Por Sebastián Giménez
Estudiante de Trabajo Social
Profesor de enseñanza primaria (maestro)

En las latitudes imperiales surge la preocupación por los movimientos “populistas” que parecen resurgir amenazantes en América Latina. ¿Pero qué es esto de “populismo”? ¿De dónde salió este término?

A nivel nacional, muchos investigadores e historiadores emplean la palabra. Se suele identificar “populismo” con los movimientos que aglutinaron a las masas en la historia argentina. El “populismo” de los caudillos, el “populismo” yrigoyenista, el “populismo”, por supuesto, peronista. Esta denominación sigue usándose para ciertas medidas que otros gobiernos impulsaron o impulsan, aunque los anteriormente mencionados son los “prototipos populistas” por excelencia en nuestra historia.

“Populismo” aparece asociado al “populacho”, que sigue a líderes que comprarían sus favores con medidas demagógicas 1 . Pues en la ideología neoliberal, cuyo “padre” fue el premio nobel de Economía Milton Friedman, el pueblo debe ajustarse, sufrir ahora, para el desarrollo del bienestar futuro.

Todo gobierno que mejora las condiciones de vida de la gente es calificado de “populista” por estos planificadores del largo plazo que nunca llega y que justifica los males presentes.

En la perspectiva neoliberal oligárquica el pueblo existe para sufrir. En este pensamiento, el “populismo” aborta las posibilidades de un desarrollo futuro, dilapidado en gastos coyunturales por las “dádivas” que se dan a los sectores populares.

No nos detendremos demasiado en analizar el origen del término. Basta con decir que, como tantos otros, fue importado por nuestros intelectuales de Europa 2 .

Este pequeño trabajo se referirá a la concepción peyorativa de “populismo” asociada a la demagogia, al “engaño” al pueblo, entre otras características. De todas maneras, creo que las experiencias populares de nuestra historia y que se describirán a continuación deberían ser designadas por este nombre (populares) y no por el de “populistas”, cualquiera sea el sentido con que fuera empleado el término.

Analicemos ahora algunas de las características de los movimientos habitualmente llamados “populistas” en el análisis de nuestra historia argentina.

Los caudillos

Los caudillos, como afirmó Arturo Jauretche, fueron el sindicato del gaucho.

Si bien puede decirse que existía un fuerte personalismo en estos liderazgos, estos fueron construidos por el pueblo, por los sectores populares: gauchos, indios y negros, la parte “insana” de la población 3 . Siguieron a los Güemes, a los Quiroga, a los Rosas, mientras la oligarquía intelectual unitaria los calificaba de “chusma”, “bárbaros”, etcétera.

En esta época la sociedad se dividía en dos estamentos bien delimitados: la clase “principal” (compuesta por los ricos, básicamente, o portadores linaje, de apellido principal) y la “inferior” (gauchos, indios y negros). Esta clase “inferior” fue la que siguió a los caudillos. Los siguió porque contemplaron sus necesidades de reconocimiento y también las concretas, mientras fueron ignorados y despreciados por la oligarquía intelectual unitaria.

Saldías explica cómo los hombres “ilustrados” en el poder, postergaban la atención de los sectores populares, principales artífices de la independencia argentina.

“En la indolencia con que se miró las necesidades de sus habitantes (de la campaña), y en la ninguna participación que se les dio a éstas en las evoluciones que se sucedieron hasta 1820, si no era para formar con ellos los batallones con que se engrosaban los ejércitos que guerreaban por la Independencia” 4 .

Es 1820 el año en que los caudillos Estanilao López y “Pancho” Ramírez sitiaron a la oligarquía porteña, horrorizada ante el desfile de la “chusma” por Buenos Aires.

Más de un siglo después, los sectores oligárquicos, ante el resurgimiento de las masas postergadas, llamarían a la anterior “chusma” “aluvión zoológico”. Cambian a veces las designaciones, pero el concepto y el sentimiento de desprecio hacia los sectores populares es el mismo.

El “populacho” se deja engañar por estos líderes “populistas” que le conceden unas “pocas mieles” para ganar sus favores.

El “populismo” yrigoyenista

¿Qué decir del “populismo” yrigoyenista? ¿Cómo tolerar que la Casa de Gobierno y posiciones importantes fueran ocupadas por los sectores populares, por esos “morochos”?

Dice Roberto Etchepareborda, acerca del origen popular del partido radical:

“... la gran mayoría de los dirigentes metropolitanos y parte de la bancada legislativa, proviene de la pequeña clase media.... Muchos de los más destacados representantes del partido son autodidactas y provienen de hogares humildes. 5

El gobierno de Yrigoyen empezó a aplicar algunas leyes tendientes a favorecer a los sectores más vulnerados de la población, como los trabajadores 6 . Muchas de sus iniciativas fueron bloqueadas por la oposición con que contaba el presidente en el Senado.

El proyecto popular de estatización del petróleo (popular porque implica soberanía de la patria y del pueblo) contó con la oposición de los llamados “galeritas” 7 y sectores antinacionales, que colaboraron en el golpe de Estado en pro de la Standard Oil y la Shell.

“Uno de los principales voceros de la oposición, Matías Sánchez Sorondo afirmó en 1927: “Ayer fueron los alquileres, hoy es el petróleo, mañana será la propiedad rural amenazada de ser distribuida” 8 .

¿Qué era eso de recuperar para el pueblo y la Nación los recursos situados en el propio país? Eso es “populismo”.

El “populismo” peronista

Si hay un gobierno que ha recibido el mote de “populista” por una gran variedad de analistas es evidentemente el peronismo. El pleno empleo, la legislación social, la redistribución de los ingresos con un gran incremento de la participación en el ingreso de los asalariados 9 , son todos aspectos que llevan a muchos analistas a “etiquetarlo” de esta manera. Las masas “zoológicas” se le adhirieron fruto de esta política generosa en la época en que “la Argentina era una fiesta” 10 .

Ni que hablar del 17 de Octubre, cuando un “aluvión zoológico”, como titularon los diarios oligárquicos, se concentró en la Plaza para pedir por la liberación de su líder. El desprecio por el pueblo se hace de nuevo manifiesto.

Las medidas populares (no “populistas”) que tomó el gobierno fueron muchas: estatización de los servicios públicos, nacionalización del Banco Central, elaboración y aplicación de una amplia legislación social y laboral. Como dice Julio Abelardo Ramos: “Ni merece refutarse el argumento cipayo de que la clase obrera fue ‘engañada’ por el Coronel Perón” 11 .

Las tres banderas históricas del justicialismo son eminentemente populares: la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Por supuesto que estas tres banderas representan situaciones ideales, difícilmente alcanzables en plenitud, pero es indudable que el proceso que se inició desde 1943 y culminaría en el 55, representó importantes avances en este sentido. Por esto, configura una de las últimas, sino la última experiencia exitosa que tuvo como protagonista central al pueblo argentino.

Como es natural, un proceso de estas características presenta adhesiones y resistencias. Adhesiones de los sectores populares, favorecidos e incorporados al Estado y la vida nacional, y la resistencia de los sectores oligárquicos, que anteriormente homologaban todos los espacios. Esto nos contacta con los dos sectores opuestos: el popular y el antipopular.

El desprecio por el pueblo

Los que llaman despectivamente “populistas” a los gobiernos que tomaron medidas que favorecieron al pueblo, consideran que el pueblo, los sectores postergados, nacieron para la postergación y el sufrimiento, quedándole vedada su participación en los destinos nacionales.

Un “populista” retrucó esto. Es la descripción de una experiencia muy conocida por los sectores populares argentinos: el tan repetido “último esfuerzo” del ajuste neoliberal.

“El informe económico que antes hemos comentado (se refiere al informe económico presentado por Prebish, en el contexto de la “Revolución Libertadora” 12 ), lleno de afirmaciones temerarias y subjetividades deformantes, cargado de un pesimismo pernicioso y malintencionado es un punto de apoyo para iniciar una política de limitaciones innecesarias, que impondrán al país sacrificios inútiles, en esfuerzos inoperantes. Como generalmente sucede en estos casos, los esfuerzos y los sacrificios recaerán en los trabajadores. Ellos deberán trabajar más y ganar menos. Renunciar a sus derechos y obedecer ciegamente a los parásitos que pretenden gobernarlos…” 13

Otra de las características que consideran es la “incultura” del pueblo, que se dejaría engañar por los artilugios del líder carismático. 14 Así, “educar al soberano” es educarlo para que elija lo que no le conviene. El pueblo no comprende lo que le conviene y se empecina en apoyar a quien “a futuro” 15 lo está perjudicando.

De la incultura del pueblo deviene la inferioridad del mismo. Y por ser inferior, como pasa hace tanto, “lo mandan a lavar los platos”.

Así, la preocupación imperial de que se tomen medidas de carácter “populista” nos pone en la necesidad de traducir este problema al lenguaje criollo.

No vamos a seguir creyendo que las medidas que benefician a los pueblos y evitan el sufrimiento de la explotación colonialista, son “populistas” sino populares.

Hablar de “populistas” es despreciar al pueblo. Que nos desprecien las potencias extranjeras, vaya y pase. Pero no podemos tolerar el hecho de despreciarnos a nosotros mismos como pueblo argentino. Para concluir, una cita de Pacho O’Donell, que puede servir para cuidarse de emplear conceptos o palabras que nos autodenigren:

“El amo lo es también por adueñarse de las palabras” 16 .

Apéndice
Si para muestra sobra un botón...

El jueves 15 de agosto de 2002, en el Claridge Hotel, tuvo lugar un seminario titulado " Populismo, dictadura y desafíos de la sociedad civil en América Latina". Entre los “ilustres” disertantes estuvo el historiador Horacio García Hamilton. Los párrafos que siguen son transcriptos de su exposición.

“¿Qué es el populismo o la demagogia? Que en el fondo el origen de la palabra es el mismo, el pueblo, demos, populos, es posiblemente el fenómeno político en el cual se le da al pueblo, se le entregan cosas, generalmente no propias, generalmente ajenas, y en ese proceso de darles no se generan responsabilidades. Es decir que hay como un desequilibrio entre lo que se da y lo que se exige”.

Habría que aclararle al señor García Hamilton que el pueblo trabajador, se llama así justamente porque trabaja. Y que así, no es ninguna “concesión” gratuita el aumento de salarios, la cobertura social, sino un derecho adquirido y un reconocimiento a la dignidad del trabajo.

Por otra parte, dice el disertante “se le dan cosas generalmente ajenas”. Esto nos pone en contacto con el fenómeno de re-distribución del ingreso, que en el peronismo significó la transferencia de ingresos de la oligarquía agrícolo-ganadera a la industria popular, que se apropiaría de lo “ajeno”. Pero cabe preguntar ¿de dónde se nutre la gran concentración del capital financiero que vivimos en nuestro tiempo sino de la transferencia de las PYMES (desaparecidas) y de los sectores populares? Pero de esta “apropiación de lo “ajeno” no se ocupa el disertante.

Para que quede claro su desprecio por lo argentino, basta leer lo que sostiene más adelante:

“Yo creo fielmente en la democracia, he creído en la democracia aún en los gobiernos dictatoriales, y voy a seguir creyendo, pero también creo que tenemos una incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos, en el caso de Hispanoamérica, pero también creo, para dejarles un mensaje positivo, que es posible hacerlo”.

El desprecio hacia lo argentino se hace evidente. El desprecio por el pueblo, los argentinos somos “bobos”, otros tienen que gobernar por nosotros. Pero ojo que Hamilton nos quiere dejar un mensaje positivo. Me pregunto: diciendo esto ¿qué pueblo los puede querer?

NOTAS

1 Algunos autores identifican “populismo” y demagogia. Ver ejemplo en el Apéndice.

2 “...originalmente "populismo" fue el término que los europeos occidentales encontraron para llamar al movimiento revolucionario ruso de los narodniki, que fue emergiendo desde mediados del s. XIX y culminó en torno de Narodnaya Volia (Voluntad del Pueblo), la clandestina organización política que desde 1879 combatió contra el zarismo hasta ser desintegrada en 1883 por la represión zarista. Sus reverberaciones aún estuvieron activas en la revolución de los trabajadores rusos entre febrero y octubre de 1917, sobre todo en el liderazgo del Partido Social- Revolucionario, pronto perseguido, reprimido y finalmente desintegrado por la dictadura bolchevique” (Aníbal Quijano. POPULISMO Y FUJIMORISMO. Cuadernos de Ciencias Sociales. Costa Rica Programa Costa Rica; Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

3 Dice José María Paz en sus memorias (citado por Arturo Jauretche en el Medio Pelo en la Sociedad Argentina, Arturo Peña Lillo editor): Adorado de los gauchos (se refiere al caudillo Güemes) que no veían en su ídolo sino al representante de la ínfima clase, el Protector y Padre de los Pobres como le llamaban.

4 Adolfo Saldías. Historia de la Confederación Argentina.

5 Roberto Etchepareborda, Yrigoyen, Biblioteca Política Argentina.

6 El Congreso sancionó algunas leyes que propuso el Ejecutivo y otras las bloqueó sistemáticamente. Entre las primeras, se aprueba la reglamentación del trabajo a domicilio; de jubilación de empleados y obreros de las empresas particulares de servicios públicos; las leyes de emergencia de alquileres, respondiendo a las demandas de la población trabajadora; convenios por accidentes de trabajo con España e Italia, entre otras. Entre las bloqueadas aparecen los siguientes proyectos: el Código de Trabajo; el proyecto de ley de salario mínimo; el de inembargabilidad de los sueldos menores de 200 pesos; la reglamentación de las condiciones de trabajo en los yerbatales y obrajes; el de legislación sobre contrato colectivo de trabajo; el de reglamentación de las asociaciones profesionales; otro sobre la exoneración de todo aporte jubilatorio a los sueldos inferiores de 120 pesos”. (Roberto Etchepareborda, Yrigoyen, Biblioteca Política Argentina).

7 Así se llamó a los miembros de una tendencia del radicalismo opuesta a Yrigoyen y que, posteriormente, se alió con los conservadores bajo la tutela de Marcelo T. de Alvear.

8 Citado en Roberto Etchepareborda, Yrigoyen, Biblioteca Política Argentina.

9 “...La participación del salario en el ingreso nacional crecería rápidamente en esos años: del 39% de 1946 al 46% en 1950. (Ferrer, Aldo. Crisis y alternativas de la política económica argentina. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1977, pág 26). Citado en Horacio Chitarroni Maceyra. El ciclo peronista: apogeo y crisis. Grupo Editor Universitario, pág. 38.

10 Así titula su primer tomo de un trabajo sobre el peronismo Félix Luna.

11 Jorge Abelardo Ramos. La era del peronismo. 1943-1976. Ediciones del mar dulce.

12 Golpe de Estado que en 1955 derrocó al presidente Juan Domingo Perón.

13 Juan Domingo Perón. La fuerza es el derecho de las bestias.

14¿Cómo el pueblo trabajador, el pueblo humilde, no va a adherir a los movimientos y líderes que los defienden? Lo poco inteligente y educado sería precisamente lo contario. Del mismo modo, en el “antipueblo”, es lógico que se esté en contra y se conspire contra las iniciativas populares de los gobiernos, porque contrarían sus intereses que no son los mismos que los del pueblo.

15 Recuerde el lector esa noción de futuro de la que habla el neoliberalismo. De ese futuro presumiblemente mejor que no llega nunca.

16 Pacho O’Donnell. El rey blanco. La historia argentina que no nos contaron. Editorial Sudamericana.