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La dialéctica, génesis de la mediación

Por Eiko Torres A. y Sergio Valderrama V.
Estudiantes Trabajo Social, Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile, Mayo, 2005

El hombre desde los horizontes de la racionalidad moderna, aspira a cuantificar, medir, pesar... en definitiva "hacer uso público de la razón" en su más amplio sentido. Desde aquel lejano, pero internalizado período histórico, el hombre sigue con su omnipresente afán de comprender y modificar la dinámica realidad, desvelando el mundo y su verdad. Este ensayo pretende colaborar desde nuestra contemporaneidad a través de la dialéctica, en especial de Hegel, y de Marx, a descubrir el mundo y su realidad pero con un enfoque socialmente fáctico, relacionando con los conflictos sociales actuales y propios de nuestra cultura. Logrando así, quizás, la conciliación de la teorización inmaterial de la dialéctica hegeliana, con el materialismo histórico de Marx.

La modernidad nos a delegado una responsabilidad tremenda, una responsabilidad que no podemos afortunadamente obviar de nuestros pareceres, la modernidad tiene la facultad de haber dejado el mundo en las manos del sujeto, ya no es el mítico atlas griego quien sustenta el mundo en sus manos, ahora el mundo se sustenta sólo y se construye como representación al mismo tiempo que el hombre se convierte en sujeto, es una reciprocidad que no podemos dejar en el olvido.

Los objetivos de este trabajo no se alejan al "ser" de nuestro tiempo moderno, sino más bien al contrario, son un intento por demostrar esta reciprocidad constante a través del ejercicio intelectual de la dialéctica con el mundo. A su ves, también intenta internalizar en nuestra conciencia los fundamentos filosóficos trascendentales en nuestro propio desempeño como profesionales del área social, transformando nuestras investigaciones y propios análisis de casos con una visión interdisciplinaria mucho más contundente y gratificante por contener una diversidad de saberes.

Es dentro de este contexto donde surge de manera primordial la dialéctica como forma estructurada y sistematizada de la relación del "yo" con el "mundo". Es así como la dialéctica cobra importancia en el factum de nuestras intervenciones, pues si el "deber ser" del trabajador social es generar mejoras en los perennes conflictos sociales, primero debemos saber a qué tipo de sociedad es la que queremos intervenir, y la forma mas adecuada para conocer esta correlación del mundo con el sujeto es indudablemente el medio dialéctico.

Para Hegel la dialéctica se construye en el "devenir" entre el camino del ser y del no ser, es este devenir al cual nosotros como seres racionales debemos aspirar para concretar un saber absoluto, ya que es la realidad el absoluto que existe en una evolución dialéctica de carácter lógico, racional, todo lo anterior queda claramente escarificado con su reconocida afirmación, "todo lo real es racional y todo lo racional es real".es a través de la dialéctica como el espíritu asciende por medio de estadios hasta llegar al saber absoluto, y es en este saber absoluto, donde comprende la realidad.

En este juego de estados, el estado anterior se conserva siendo absorbido, es decir, a la vez conservado y superado.

Es en este sentido podemos comprender que la tesis se opone a la antítesis y encuentra la comunión en la síntesis, pero insisto que no es una mera comunión, pues para que se lleve a cabo esta comunión, es necesario que la tesis lleve necesariamente a la antítesis y viceversa, y es este movimiento del ser es el que conduce inexorablemente a la síntesis, en donde se encuentran conservadas y superadas, es decir absorbidas, la tesis y la antítesis, es así como cada estado encuentra su verdad en el siguiente. Es a este proceso intelectual de comprensión del devenir entre el ser y el no ser al que denomina proceso dialéctico.

Sin embargo para Marx, el proceso dialéctico funciona de manera inversa que la de Hegel, para Marx las condiciones materiales son las primordiales para el logro de la dialéctica y difiere en términos jerárquicos con Hegel, otorgando mayor énfasis a las condiciones materiales históricas que a la lucubración del ser que propone Hegel. Bajo estos parámetros la concepción de Marx propone al hombre como un ser definido por su capacidad de transformación del mundo en base al trabajo, el hombre es un ser natural y fáctico que se construye históricamente en su relación con el mundo.

Bajo estos parámetros parece interesante tratar de encontrar un punto en común dialéctico, que nos sirva de fundamento dentro de nuestra condición de trabajadores sociales.

Pues bien se ha mostrado de forma clara las dos posturas disonantes entre Marx y Hegel, sin embargo es posible encontrar la comunión, sin perder de vista el objetivo final de nuestra profesión.

Analizando las problemáticas sociales imperantes del diario vivir podemos encontrar una infinita diversidad de conflictos, estos conflictos necesitan ser analizados desde un punto de vista eidético, tal como lo propone Hegel, para la comprensión del fenómeno en su máxima plenitud, es decir alcanzar el saber absoluto del conflicto en sí, comprendiendo el devenir imperante del conflicto. la diferencia radica en que bajo nuestras circunstancias de vida como trabajadores sociales, nos resulta imposible trabajar tan solo en un nivel eidético e intangible,  necesitamos obtener resultados de esa realidad previamente analizada y estudiada con la razón, de otra manera nuestros objetivos carecen de sentido si non son aplicados en la realidad y producen cambios.

Por otra parte creemos en que el ser humano es un ente generador de cambios y que efectivamente las condiciones materiales influyen en el desarrollo personal, es aquí donde nuevamente entra en juego nuestro rol de trabajador social, ya que considero que somos nosotros el ente mediático entre las condiciones materiales y las condiciones personales, en base a una metodología estructurada y sistematizada considerando que somos la entidad que facilita, crea, produce y enseña las herramientas necesarias como para la superación del individuo, pero no tan solo con una primordialidad de considerar a lo material como causante de lo personal, sino mas bien ambas opciones mancomunadas trabajando juntas en pro de la persona y por ende del mundo, así a través de la dialéctica somos capaces de identificar, conocer y poder intervenir con justa adecuación al contexto histórico, cultural y emocional de nuestra realidad.