Logo de Margen   Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales
Edición electrónica

ASCO

Por Eduardo Aliverti

Uno le ha pegado mil vueltas al asunto y ha tratado de encontrar el modo de guardar esa elemental distancia que separa al análisis periodístico de la bronca más primaria.

Y uno ha resuelto que esta vez no podrá ser. Porque podría pero no quiere ni cree que deba. Hay un límite, que separa a las formas profesionales del mandato de las tripas. Y prefiere que algunas de las primeras se vean afectadas, si es que al cabo las segundas se sentirán más en su lugar.
Menos retorcidas.

Uno va a violar, entonces, ciertos códigos de este oficio, escritos y no, como el no hablar en primera persona o el no referirse a colegas y autoridades en términos hirientes y hasta insultantes.
Pero es que han declarado la guerra de manera oficial y ni uno ni nadie enfrenta al enemigo con fuegos artificiales.
Así que, sencillamente y en orden aleatorio:

Me dan asco los operadores de prensa pero sobre todo los tilingos, las tilingas y las conciencias lobotomizadas que en medio de la sangre de un sistema atroz se pusieron a sacar las cuentas de la interna piquetera.

Me dan asco los que tuvieron que esperar las fotos para decir que fue la Policía.

Me dan asco los que no entienden que siempre es la Policía.

Me das asco, Duhalde, vos y tu maldita mejor policía del mundo.

Me dan asco los que le piden a los manifestantes que salgan a cara descubierta, como si esto fuese la península escandinava y después no se usasen las identificaciones para entrar en los barrios y las casas y cagarlos a palos.

Me das asco, Atanasof, vos y tu preparada de terreno de las últimas semanas para asociar las movilizaciones al caos y cubrirte de las consecuencias de salir a matar.

Me da asco esa buchonería periodística que denuncia los palos y las piedras de los piqueteros, como si además de cagarse de hambre tuviesen que defenderse con una imagen de la Virgen.

Me das asco, Hadad.

Me da asco que haya que decir otra vez que no hubo errores ni hubo excesos.

Me dan asco los que se alarman por los locales comerciales hechos mierda pero sostuvieron con su voto, durante una década, la política que destruyó a las pymes.

Me das asco, Grondona. Me dan asco los pelotudos que quieren una policía profesionalizada con sueldos de 400 mangos y después salen a pedir recortes en el gasto público.

Pero me dan más asco todavía los que suponen que en sistemas como éstos puede haber una policía que no sea funcional al sistema.

Me dan asco, mucho más asco que cualquier conciente hijo de puta, los imberbes que ni siquiera son capaces de asociar la represión, y el operativo de prensa que la preparó, con el operativo de reinstalar a Menem y a la dolarización como única salida frente al caos.

Me das asco, Ruckauf.

Me dan asco esos maricas del periodismo que aun después de ver el retrato de dos pendejos fusilados por la cana dicen muertos en vez de asesinados y disparate en vez de emboscada.

Me das asco, pequebú venido a menos, donde quiera que estés, arriba de un taxi, escuchando la 10, asombrándote por la panza inflada de una nena tucumana, puteando porque están las calles cortadas por una manifestación que te impide llegar adónde, infeliz, a un trabajo que no tenés o a otro que vas a perder o a cualquiera donde te deslomás catorce horas por una miga de pan, o para pagar impuestos que sirven para pagarle al Fondo o para ahorrar unos papeles pintados que después te acorralan.

Me da asco que si vivís a mate cocido y sos morocho y con pasamontaña no haya el derecho de reventar de furia en un puente o una ruta, pero si sos un ahorrista en dólares sí lo tengas para incendiar el frente de los bancos.

Me das asco, Daer. Vos también, Moyano.

Me da asco que si sos de la Verón te espere la muerte, y si lo aplaudís a Nito Artaza te espere una nota en la tele. Reutemann, por lo menos hubieras vuelto a entrar segundo atrás de algún comunicado de tu partido condenando la masacre. Vos también me das asco.

¿Así que la Bonaerense puede ocupar el Fiorito para secuestrar gente y la Federal se puede meter en territorio bonaerense y los gases se pueden tirar estando cuerpo a cuerpo con los manifestantes pero el Gobierno no tuvo nada que ver?. Dan asco, hijos de puta.

Yo también me doy un poco de asco. No soy capaz de recordar de memoria los nombres de los Santillán y los Costeki asesinados en Tartagal, en Corrientes, en Ushuaia. Es que son tantos, justamente, en medio de tanta cucuracha que sigue hablando de las balas perdidas que les pegan siempre a los mismos.

Disculpe algún espíritu sensible o alguna buena conciencia ideológica que se hayan sentido ofendidos. Es decir, si portan esas características no tienen por qué ofenderse de nada. Y mis tripas, francamente, se sienten mucho mejor.

Eduardo Aliverti
Sábado 29 de junio de 2002